La nuez de suari proviene del fruto del árbol Caryocar nuciferum , una especie emblemática de los bosques tropicales de Sudamérica, reconocida tradicionalmente como una de las nueces más finas entre las variedades nativas.
Este ingrediente ancestral es apreciado por su sabor profundo y su aceite natural de alta calidad, que recuerda la composición del aceite de oliva. Su uso abarca aplicaciones en gastronomía de alta gama, formulaciones medicinales tradicionales y cosmética natural , donde su perfil nutricional y funcional aporta beneficios distintivos.
La nuez de suari se recolecta de forma manual entre mayo y finales de noviembre, siguiendo prácticas sostenibles transmitidas por las comunidades indígenas del sector III – Urimán, municipio Gran Sabana, estado Bolívar. Su recolección cuidadosa preserva la integridad del fruto y respeta los ciclos naturales del bosque, lo que se traduce en un producto de alto valor orgánico y sensorial.
Tradicionalmente ha sido descrito como “quizás el mejor de todos los frutos llamados nueces”, reflejando su reputación entre los pueblos originarios y exploradores botánicos. El aceite extraído de sus semillas es rico y estable, con similitudes con el aceite de oliva en textura y beneficios nutricionales. Se le atribuyen acciones que promueven la salud cardiovascular, favorecen la función digestiva y ocular, y aportan antioxidantes naturales que ayudan a proteger las células del estrés oxidativo.
En aplicaciones cosméticas, este aceite también contribuye a nutrir y suavizar el cabello y la piel , integrándose como ingrediente funcional en fórmulas premium y naturales.
La producción anual mínima estimada de este recurso es de 10 toneladas , un volumen que refleja tanto la riqueza del territorio como nuestro compromiso con la gestión sostenible y el trabajo directo con las comunidades que lo cultivan y recolectan.