El aceite de seje se obtiene de la fruta de las palmeras Oenocarpus bataua y Oenocarpus pataua, extraído con respeto por los ciclos naturales del bosque y siguiendo prácticas ancestrales sostenibles. Este aceite tropical destaca por su composición y versatilidad, comparable en perfil y funcionalidad al aceite de oliva, lo que lo posiciona como una alternativa valiosa tanto en gastronomía gourmet y de autor como en suplementación alimenticia y alta cosmética.
Proveniente de comunidades indígenas del río Caura, La Gran Sabana en el estado Bolívar, el Alto Ventuari y el Alto Orinoco en el estado Amazonas, nuestro aceite de seje refleja la riqueza biocultural de estos territorios. La recolección y extracción se realizan durante todo el año, permitiendo una provisión constante respetando la sostenibilidad de las palmeras y el entorno.
En gastronomía, el aceite de seje puede utilizarse de manera similar al aceite de oliva para aderezos, emulsiones y platos que requieran un perfil sensorial suave y nutritivo. Su consumo también se asocia con la disminución del colesterol y el fortalecimiento del cabello. En formulaciones cosméticas de alto nivel, aporta propiedades antiinflamatorias, reconstituyentes y estimulantes, integrándose en jabones, champús, cremas corporales y lociones.
Desde una perspectiva de bienestar tradicional, este aceite ha sido valorado para aliviar la tos mediante la inhalación de vapor y como un complemento nutricional que aporta ácidos grasos beneficiosos para la salud general.
La producción anual mínima estimada es de 10 toneladas, indicando un volumen sostenible acorde con las capacidades de recolección de las comunidades indígenas que lo producen.